¿Cómo funciona el nuevo sistema de justicia penal en México?

El pasado mes de junio entró en vigor el nuevo Sistema de Justicia Penal mexicano, después de 8 años de labor para cumplir con la reforma constitucional que fue publicada el 18 de junio de 2008 en el Diario Oficial de la Federación. Los abogados de Lex & Co nos explican en qué consiste el nuevo modelo para impartir justicia en México.

Bajo este nuevo sistema de justicia penal, para presentar una denuncia o querella y detener a un criminal, se debe atrapar cuando está cometiendo el delito, es decir, en flagrancia; de acuerdo con los expertos de Lex & Co, no todos los juicios serán orales, ya que se contemplan otras medidas como los procesos abreviados o la justicia alternativa para solucionar los conflictos.

El Juez es el encargado de determinar si el imputado es inocente o responsable del delito, por lo que el caso termina hasta la audiencia de explicación de sentencia; imputado es la persona señalada como presunto culpable de haber cometido un delito durante el proceso penal.

Son 3 las etapas del proceso penal, que son supervisadas por jueces distintos: Investigación, Etapa Intermedia y Juicio Oral.

En la etapa de investigación, encontramos al Juez de Control, encargado de revisar que la investigación arroje los datos que indiquen la participación de la persona imputada en el delito que se está indagando. Si se confirma su participación, se autorizará al Ministerio Público a llevarse a juicio al imputado para acusarle formalmente. Mientras, el Juez de Control puede imponer medidas cautelares al imputado para impedir que se fugue, obstaculice la investigación o dañe a la víctima. Dichas medidas son: asignar una fianza, prohibir que se acerque a la víctima o testigos, o salir de la ciudad donde se llevará a cabo el juicio.

En la etapa Intermedia, si el MP tiene suficientes pruebas de que el imputado es culpable, presentará su acusación ante el Juez, con la lista de testigos, peritos médicos u otros expertos que pueden declarar en el juicio para comprobar la culpabilidad del imputado. En el caso de delitos menores, se pueden aplicar otras medidas para encontrar una solución al conflicto sin llegar a juicio, para terminar el proceso en menos tiempo y con las que el imputado puede llegar a aceptar su culpa y reparar el daño ocasionado a la víctima.

La tercera etapa es una audiencia pública en la que el MP (acusador) y la defensa (acusado) debaten sus posturas ante el Tribunal de Enjuiciamiento, integrado por hasta tres jueces. En este juicio se escucha a las partes y se valoran las pruebas presentadas. Después, se dictará la sentencia que determine la culpabilidad o inocencia del imputado, la cual tiene que ser leída y explicada de una manera clara y precisa para el acusado y la víctima.

Destaca que en la nueva justicia penal, las culpas no sólo se pagarán con cárcel. Existen una serie de delitos, que en lo común se conocen como no graves, que pueden resolverse asegurando la reparación del daño y mediante otro tipo de sanciones. Los delitos de violación y homicidio no contarán con salidas alternas al conflicto.

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