Remedios caseros, ¿Peligros mortales?

Gracias al Internet, cada día se ha vuelto más común que las personas volteen hacia los remedios caseros buscando una solución para diferentes problemáticas, ahorrándose la opinión y el trabajo de un experto; si bien es cierto que la naturaleza tiene tantas bondades que puede ayudarnos a sanar enfermedades o solucionar desperfectos en nuestros hogares, muchos de estos nos ofrecen una alternativa temporal, mientras podemos recurrir al profesional. Sin embargo, muchas personas confunden lo “natural” con lo “no peligroso” y olvidan que estos también tienen efectos secundarios o interacciones con medicamentos y alimentos, por lo cual implican ciertos peligros.

Uno de los remedios naturales que, se dice, tiene cientos de beneficios es el carbonato de sodio, con el que podemos eliminar olores desagradables, hornear pan e incluso lavarnos los dientes; mucha gente lo utiliza cuando atraviesa por un cuadro de indigestión, sin embargo debemos tener precaución con su uso prolongado, ya que puede ocasionar desequilibrios metabólicos, aumento de presión sanguínea y úlceras si se exagera su consumo.

Otro producto que se anuncia como abrillantador de plata y removedor de uñas de acrílico es el cianuro de sodio, un potente veneno que también suele recomendarse para deshacernos de las molestas plagas de cucarachas y ratones y suele preferirse por ser de origen natural. Si bien esta aseveración es correcta, el cianuro de sodio es un veneno muy potente, que puede dañar la salud de nuestros hijos o de las mascotas, por lo que siempre debemos buscar ayuda externa para una fumigación en el hogar.

Otros productos como los shampoos antipiojos, los suplementos naturistas, los medicamentos o alimentos recomendados por ser de origen natural, de preferencia no deben ser utilizados sin haber consultado la opinión de un experto, ya que si bien pueden proporcionarnos grandes beneficios e incluso ser recomendados por el profesional, hay muchas cosas que debemos tomar en cuenta detrás de su uso, como una posible intoxicación, efectos secundarios, etc.

Los productos, sin importar que sean naturales, deben ser recomendados o aprobados por el médico; en caso de que nuestro médico no nos los prescriba debemos informarle que vamos a consumirlos para que nos brinde un tratamiento integral y supervisado por el profesional, previniendo posibles contraindicaciones o problemas de salud que provoquen que, como dice el refrán, el remedio sea más caro que la enfermedad.

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